HECHO ESTÁ
Desde 1993 he trabajado en este Servicio de la Santa Sede como Secretario Nacional del Director Mundial. Desde el 2003 lo coordiné en Latinoamérica, de México al Sur. Y, a partir del 2009 participé del Consejo Mundial y del proceso de recreación.
El AO existe para ayudar a los cristianos que queremos mantenernos apóstoles -discípulos misioneros-: Bien realizadas, las oraciones «de dispo- nibilidad» (el ofrecimiento cotidiano) y «de pertenencia» a las preocupaciones y ocupaciones del mundo y la Iglesia (las dos intenciones que plantea el Papa), nos mueven a salir de nosotros mismos y a asumir con convencimien- to, creatividad y perseverancia, la misiòn de trasmitir el amor de Dios a la mayoría que lo desconoce, o conoce mal«Unir nuestra oración y nuestra vida a la oración y la misión de la Iglesia», decimos. En esto debemos ser incansables.
Por 20 años yo lo hice con ustedes y a través de ustedes: nos visitamos, animamos, organizamos; rescatamos la Sede Nacional y pudimos ofrecer en el país cursos, talleres, ejercicios espirituales; a muchos acompañé personalmente o en grupos; juntos contemplamos a Jesús en los Evangelios y le oramos como amigos; redacté y edité esta página, así como múltiples subsidios. Repensamos el Movimiento Eucarísitco Juvenil (MEJ) y lo resucitamos en distintas etapas. Y, sobre todo, muchas veces, con unos y otros, revivimos la Eucaristía del Señor.
Como jesuita, ahora me toca ir a trabajar a un barrio del gran Buenos Aires.
Dejo en ustedes todo lo querido y realizado. Ni lo uno ni lo otro está terminado, pero está ahí, una etapa de vida a continuar en otras. Lo haremos y la Iglesia seguirá dando en el mundo gente consagrada a hacerse un corazón como el de Jesús -capaz de amar como Él- y de ponerse al servicio de la justicia que reconoce hijos e hijas de Dios.
Me despido de la cercanía con ustedes, no de ustedes... ni de la trasmisión del Evangelio a familiares, amigos, vecinos, compañeros de estudio y trabajo, a partir de parroquias, movimientos, comunidades.
Oren por mí, que oro con y por ustedes. Con un abrazo, mi bendición,































